¿Conoces a Samantah Viver?

Seguro que si buscáis en Google o en Wikipedia no aparezcan resultados sobre esta mujer. Pero no por ello no deja de ser una mujer importante y sobre todo muy influyente.

Actualmente vive postrada en una cama esperando su hora, pues a sus noventa y tantos años (nadie lo sabe con seguridad) muy pocas personas se encuentran muy saludables.

Si hacemos historia y damos un breve paseo por su vida diremos que nació en un pueblecito al sur de Filadelfia, EE.UU., donde vivió hasta los tres años. Después su familia se mudó a una ciudad al norte del país. Allí fue donde Samantah comenzó su educación. Sus padres pertenecientes a la clase media de aquella época, consiguieron llevarla a los colegios reservados para las clases más pudientes.

Aunque de carácter fuerte, decidido e inteligente, Samantah no conseguía concentrarse demasiado en los estudios y a los diecisiete años conoció al que fue el gran amor de su vida. Ambos se escapaban de clase para poder pasar más tiempo juntos. Bien paseando o sentados en una cafetería, ella y su novio, tampoco buen estudiante, planeaban sus vidas y su futuro.

La madre de Samantah veía con reticencia al novio de su única hija, proveniente también de familia de clase media. Decía de él que era una bala perdida, que tenía la cabeza llena de pájaros con todos eso planes que decía tener. Tendía a ser un muchacho serio y distante aunque agradable en el trato y honesto en su mirada.

Cuando Michael, que así se llamaba el susodicho, compró un bar y trabajó en él durante un tiempo con ayuda de Samantah, consiguieron el dinero suficiente para independizarse. Sin embargo, ni Samantah ni él querían acabar trabajando en aquel bar toda su vida y juntos decidieron hacer algunas inversiones con el dinero ganado.

Aunque arriesgadas, aquellas operaciones salieron bien y pudieron mudarse a una casa más amplia, traspasar el bar y seguir invirtiendo en nuevos negocios. Ésto sería sólo era el principio de un conjunto de buenas y grandes inversiones.

Un día de verano, Michael se arrodilló ante su amada, sacó una sortija del bolsillo y le pidió matrimonio. Cuatro meses después Samantah perdió su apellido de soltera y se convirtió en la señora de McGraham.

Juntos vivieron una vida feliz y próspera hasta que ocurrió aquél suceso.

Mañana comienza la historia >>

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