¿Qué voy a hacer contigo?

Esa es una de las principales cuestiones con las que me encontré al crearte. ¿Por qué cerrar el antiguo blog y empezarte a ti desde cero? ¿De verdad existía esa necesidad? Sinceramente no lo sé, no estoy seguro de ello.

Pero mira, has estado gestando un mes entero desde que te concebí hasta el día de ayer en que por fin viste la luz. Durante todo este tiempo he estado preparándote en silencio, empezando a controlar todas las opciones de tu plataforma que un principio me parecieron infinitas comparadas con las que tenía antes, pero he comprobado al fin que no son tantas y todas resultan muy útiles. Me siento realmente cómodo escribiendo contigo.

También es cierto que a las primeras de cambio me lo pusiste difícil, y es que cuando te empecé a toquetear te encontré las cosquillas demasiado pronto.

No te dejas personalizar tanto como a mí me gustaría, y si lo haces es previo pago a tu jefe, algo que no haré porque entre otras cosas es un quebradero de cabeza que me quito, me quedo con la plantilla y punto.

¿Por qué este traje y no otro? Porque me apetecía cambiar un poco la estructura respecto a la de mi ex; porque a dos columnas ocupas mejor el espacio en pantalla sin llegar a saturar de información. Aún así, la columna de la derecha la he dejado demasiado parecida al antiguo, algo que me servirá a mí también para no perderme del todo. Mientras, en la columna de la izquierda he dejado toda la parte que se podría atribuir a la búsqueda de los posts que vaya dejando. Navegación fácil ¿no?

Pero tú también tienes que comer y debo ser yo el que te alimente y te engorde. La idea inicial con la que te creo seguro que cambiará de buenas a primeras; quiero convertirte en un blog más personal, pero ello no quiere decir que vaya a escribir sólo cosas personales porque es algo que no me gusta, aunque reconozco que alguna vez lo he hecho. No quiero un diario de penitas, ésas ya me las intento comer yo solo. Pero sí quiero evitar el querer publicar únicamente grandes posts con grandes significados, etcétera. Tal vez una única frase pueda llenar todo el espacio necesario para un artículo. Daré más importancia a otros temas que antes no daba. No sé si me he explicado, de todas formas el movimiento se demuestra andando y apenas hemos dado el primer paso.

La frecuencia con la que te dé de comer sigue siendo un misterio para mí, ya que muchas veces dependo de factores externos (véase tiempo). Pero empezaremos con una buena carga “literaria” y estrenaré en ti mi segundo relato para blog, que es bastante más largo que el primero, es cierto que me llevó mucho más tiempo.

El avatar que he elegido es feo, cabezón y de pésimo diseño, pero quería que así fuese, no por su fealdad, si no por su sencillez, que siguiera vistiendo de rojo, como su predecesor, pero mostrando una figura más madura. Me ayudará y me dará juego en el algunos posts (espero).

Creo que ha quedado más o menos claro lo que quiero hacer contigo, pero siempre dejo un lugar sin ocupar destinado a los imprevistos y nuevas ideas, formas, estilos…

Así echaremos a andar poco a poco, con más seguridad.

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