A quién le importa

La mañana la tuve resuelta y como por la tarde no tenía nada previsto para hacer, se me vino a la cabeza ese par de libros que quería haber comprado durante la semana pero que no me dio tiempo, en una librería que se encuentra en la Gran Vía madrileña, calle incluida en el itinerario del desfile del orgullo gay.

Ya conocéis mi afición a aprovechar espectáculos de masas para ir a comprar, así que fue eso precisamente lo que hice.

Como el desfile iba más lento que un entierro de tortugas me dio tiempo a adelantar el desfile, llegar a la tienda, estar un rato, comprar lo que quería, salir y ver que todavía iba por la primera carroza. La tienda casi la encuentro de tantísima gente que había en la calle, eso sí, adentro estábamos cuatro gatos fresquitos con el aire acondicionado.

Y claro, me quedé a alegrarme un rato la vista y a comprobar lo denigrante que resulta un desfile de este tipo, ya sabéis que aunque soy gay, este tipo de actos me desagrada. Pero para mi sorpresa el desfile me resultó bastante light. O eso o es que me he insensibilizado y ya quedan pocas cosas que me sorprendan. Cuando ves la quinta carroza con tíos mazas bailando, como que ya no ves nada nuevo, por no hablar de que la mayoría iban con camisetas ¡¿eso que es?! Además se alternaban frecuentemente con momentos muy sosos. Desde luego, había mejor ambiente a pie de calle ¡madre mía que sí! :D Lo más “subido de tono” fue una tía en una carroza que nos dejó hipnotizados con el boing-boing de sus gracias. Vamos, que me lo esperaba más cañero.

Famosos también había. Bueno, gente de esa que sale por la tele. Las chicas de El Intermedio, Alaska (sin banderillas pero con bandera), Amor de GH (con un micrófono que no se oía nada; se demuestra que la tecnología se apiada de los humanos, no sé cómo se puede pensar que los robots nos controlarán), los dos reporteros del Caiga Quien Caiga… a los políticos no los ví.

Pero ¿a quién le importa este desfile? Sin duda, a todas las empresas que se publicitan. Google o laSexta tenían su propias carrozas al igual que varias discotecas y partidos políticos, caían panfletos de discotecas y páginas webs, abanicos con una serie de televisión que comienza a emitirse hoy en Antena 3, venta ambulante de todo tipo de cosas (sobre todo bebida)… en fin, los que pagan para que esto salga adelante y los que aprovechan el tirón. ¡Ah! Y Telefónica con su inmensa publicidad en la tienda que abrirá el próximo día 11 de julio en Gran Vía con el lanzamiento del iPhone en España.

También he descubierto dónde se encuentra mi adorado Ministerio de Igualdad, por si me tengo que vestir de negro alguna madrugada para hacer alguna pintada.

Pero ¿tiene sentido una manifestación así cuando ya tenemos los derechos que solicitábamos? Pues nunca ha tenido sentido una manifestación así, pero al menos sirve para la “normalización” en la sociedad. Bien es cierto que no lo considero la mejor manera de hacerlo, pero he comprobado que entre los muchos asistentes había menores de 10 años con sus padres, algo que me ha alegrado, pues es en la educación donde reside el respeto que aún es necesario.

En fin, que no me ha desagradado tanto como creía. Ya no habrá tanto maricón junto hasta el año que viene. Bueno, eso si no se muere el Papa y tienen que montar un cónclave antes de junio (esto de manera gratuita, eah).

PD: Que eres más sieso que la carroza del orgullo gay del PSOE, que a su vez es más siesa que la shivata… que ya es decir.

El desfile de los gnomos gigantes

Pues eso, que ayer hice lo que no hacía en años. Me fui a ver un desfile de gnomos gigantes vestidos de morado. Y es que lo disfruté. Ver a esos costaleros y costaleras con caras desencajadas de sufrimiento me pareció divertido. ¡¡Arriba esa fe!!

Creo que el resto del mundo somos demasiado cabroncetes ¿nadie se ha atrevido aún a decirles que ya han inventado la rueda? Serán los caminos del Señor…

En mi pueblo la fe es muy singular. Antes había solo un desfile de gnomos gigantes que se podría considerar largo y el resto de desfiles de gnomos gigantes eran medianitos tirando a pequeños. Ahora no. Ahora hay dos desfiles de gnomos gigantes que son laaargos y el resto se han quedado en nada. ¿Por qué? Porque la gente tiene fe únicamente en el desfile de gnomos gigantes más grande, más vistoso, más portentoso, más aburrido… para luego decir ¿qué? ¿te gustó el desfile?

La fe y los piques entre hermandades están servidos, consiguiendo aglutinar todos los desfiles en dos, y al resto… ¡que les den! ¿qué importa el significado del desfile? ¡yo quiero estar en el mejor! ¿Fe? ¿Y eso qué es lo que es?

Aparte de tanto derroche de inteligencia (fe y tradición lo vienen llamando) está el ciudadano de a pie. Ese que no va en su vida un domingo a misa, pero está ahí todos los viernes de cuaresma besándole el pie a Jesús y en semana santa cumpliendo con la promesa que se hizo: si consigo trabajo/ casa/ que mi hijo apruebe/ que mi suegra se muera/ que me cure del resfriado… prometo salir el viernes santo en el desfile de gnomos gigantes; pero los hay peores: si consigo (… lo que sea) prometo salir de costalero/a. ¡Toma ya!

Y digo yo, si realmente haces una promesa ¿por qué no prometer algo con chicha, que de verdad valga la pena? Ir a un comedor para indigentes algún día a la semana durante tres meses, ayudar en el centro de niños desfavorecidos, poner mi granito de arena en alguna oenegé… hay tantas cosas valiosas que podemos prometer cuando no se sabe qué prometer…

Los desfiles, al menos en mi pueblo, supongo que en el resto será igual, terminan con dos o tres hombres vestidos con casullas pomposas a modo de falleras pero sin esas espirales de pelo postizo en las orejas. A ésos nunca los verás debajo de un paso sufriendo su peso ni dándole siquiera a la campanita, por mucho que digan creer mucho en Dios y luego en su fuero interno crean tanto como yo.

Para cerrar el desfile se encuentra siempre, siempre, siempre, el señor alcalde. Da igual que esté lloviendo o haga un sol de 80 grados en la acera, el alcalde termina los desfiles y está presente en todo acto religioso que se precie en esta semana (y el resto del año también). Y es que el alcalde de mi pueblo es un sociata como Dios manda.